viernes, 4 de diciembre de 2020

CONSTANCIO C. VIGIL Y ANIBAL VIGIL. Editorial Atlántida y la Revista Billiken

CONSTANCIO C. VIGIL (1876-1954) Y ANIBAL VIGIL (1901-1953). Editorial Atlantida y la Revista Billiken.

Fotos personales tomadas el 29 de septiembre ded 2020.
RECURSO
Constancio C. Vigil (Rocha, Uruguay, 1876 – Buenos Aires, Argentina, 1954) fue escritor, periodista, editor y empresario. Fundador de Editorial Atlántida, una empresa dedicada a la publicación de revistas y libros, es considerado como una de las figuras más destacadas de la literatura infantil en Hispanoamérica durante el siglo XX.
De pequeño, vivió en Rocha, un pequeño pueblo de Uruguay, donde su padre trabajaba como redactor en La Ley, diario opositor al gobierno de la época. Debido a las persecuciones políticas, la familia tuvo que abandonar el pueblo y se radicó en Montevideo. Cuando Constancio tenía trece años, sufrió la muerte de su padre y comenzó a trabajar como periodista profesional. A los 15 años, fundó el periódico El Derecho; a los 19, un semanario al que llamó La Alborada y luego el diario La Ley –al que le dio el nombre de aquel en donde trabajaba su padre– y además dirigió La Prensa de Montevideo. Pero la historia parecía repetirse y La Ley también fue censurado por sus ideas políticas. Debido a ello, Vigil decidió dejar Montevideo e instalarse en Buenos Aires. Allí, continuó su labor como empresario editorial y en 1904, creó la revista Pulgarcito, en la que le dedicó un espacio específico al público infantil; en 1908, Germinal, con temática de campo, y en 1911, la revista Mundo Argentino, que fue innovadora en la época debido a sus temas de actualidad.
En 1918, Vigil apostó a un nuevo emprendimiento y creó la revista Atlántida – que obtuvo gran éxito de ventas– y, con ella, la editorial que lleva ese nombre. Luego, fundó una serie de revistas que se mantienen vigentes hasta la actualidad, como El EDI-RED Carolina Tosi: Semblanza de CONSTANCIO C. VIGIL 2 Gráfico y Billiken (1919), Para Ti (1922) y Chacra (1930). Según Brafman (1992) y Varela (1996), la popularidad de estas publicaciones devino de la habilidad de Vigil para detectar las demandas específicas de los diferentes segmentos del mercado lector: revistas de deportes y asuntos de campo para los hombres; una de «temas femeninos» para las mujeres y otra exclusiva con estética infantil para los chicos.
Pero sin duda su publicación más exitosa fue Billiken que, de acuerdo con Varela (1996), logró vehiculizar los intereses específicos de los niños: la escuela, la diversión y la información, reconociendo la heterogeneidad de ese público. En este sentido, «la operación más importante que realiza Billiken es la de convertirse en un verdadero magazine infantil, igual que los de los grandes, pero para chicos» (Varela, 1996: 2), con la consecuente traducción del formato al público infantil.
Ya en los años 30, Vigil creó el sector Libros de editorial Atlántida, centrado en la publicación de obras infantiles y juveniles, que luego se expandió al público adulto. En el sector Libros se destacó la Biblioteca Billiken, una de las pioneras en el rubro, y que consistía en una colección de obras literarias e históricas, muchas de ellas versionadas para niños y jóvenes. Vale destacar que los textos que conformaban la colección eran bastante heterogéneos. Podían encontrarse obras de literatura universal y clásica hasta lecturas moralistas y religiosas, por ejemplo, La Odisea, de Homero; Ivanhoe, de Walter Scott; El último mohicano, de James Cooper; El abuelo inmortal y El niño poeta, de Arturo Capdevilla, Una excursión a los indios ranqueles, de Lucio Mansilla y Santa Teresa de Jesús, de Lauro Palma.
Por otra parte, Vigil escribió más de cincuenta libros de literatura destinados a niños que publicó en su editorial, como La reina de los pájaros, El bosque azul, La familia Conejola, Botón Tolón, La hormiguita viajera y El mono relojero. Si bien muchas de sus obras han sido consideradas clásicas, también son tildadas por los críticos de «moralizantes», pues en ellas predomina la dimensión ética, así como la finalidad pedagógica (Vital, 2008). Tras la muerte de Vigil, el emporio Atlántida siguió vigente y se desarrolló con un gran éxito comercial.
Cabe mencionar que, durante el gobierno de facto de 1976- 1982, según Guitelman (2006), sus publicaciones manifestaron una posición totalmente funcional a la dictadura, incluso la Revista Billiken.
Con posterioridad, ya en la época democrática, y específicamente en los años noventa, durante, el gobierno de Carlos Menem, Atlántida se asoció con otros grupos económicos y adquirió un canal de televisión abierta (Telefé) y varias emisoras de cable y del interior del país. Sus ventas de revistas y libros siguieron incrementándose y, finalmente, en 2007, la Editorial Atlántida fue comprada por el grupo multinacional mexicano Televisa. Actualmente, Editorial Atlántida continúa siendo una empresa líder en publicaciones periódicas, medios interactivos y libros.
Carolina Tosi Universidad de Buenos Aires y CONICET, Buenos Aires
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