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martes, 17 de octubre de 2023

PEDRO JUAN VIGNALE. Poeta-Maestro-Ensayista-Periodista-Diplomático.

PEDRO JUAN VIGNALE. Poeta-Maestro-Ensayista-Periodista-Diplomático.

Fotos personales tomadas el 14 de octubre de 2023
Los datos personales de este intelectual es un ejemplo la de la diversidad de posiciones políticas y literarias que en sus sueños acuna la Recoleta. Eran tiempos de respteto en la diversidad. En una pequeña placa conmemorativa a la izquierda de la puerta de este monumento funerario podemos leer. "PEDRO JUAN VIGNOLE. Poeta. Maestro. Ensayista. Periodista. Diplomático. Insobornable defensor de lo nacional. Sus amigos. 1976- 18 septiembre. 1977" Me ha sido muy difícil encontrar datos biográficos de esta personalidad.
RECURSO.
Pedro Juan Vignale (Buenos AiresArgentina, 1903 - Buenos Aires, Argentina, 1974) fue un escritor, periodista y diplomático argentino.
Poeta en Buenos Aires
Vignale comenzó a frecuentar los círculos bohemios de Buenos Aires a principios de la década de 1920, trabando amistad con personalidades como Jorge Luis BorgesLeopoldo MarechalErnesto PalacioLisardo Zía y el pintor futurista Piero Illari. Publicó en las revistas literarias Martín Fierro, PROA, Rovente Futurista y Los Pensadores que eran las que circulaban por aquellos años.
En 1927 editó junto a su amigo judío Israel Zeitlin la antología Exposición de la actual poesía argentina, un libro que incluía una nutrida selección de versos de autores jóvenes como Francisco Luis BernárdezRafael Jijena Sánchez, Oliverio Girondo, Carlos Mastronardi, Nicolás Olivari y Horacio Rega Molina. La obra se convirtió en un éxito de ventas.
Con Canciones para los niños olvidados Vignale obtuvo el segundo lugar del Premio Municipal de Poesía de la Ciudad de Buenos Aires en 1929.
Por esa época se convierte en colaborador de El Mundo y La Nueva República.
En 1933 lanzó la revista Poesía, un proyecto destinado a difundir las obras líricas contemporáneas de la más alta calidad (en ella colaboró, entre otros autores, el español Federico García Lorca). Por problemas financieros la publicación fue abandonada antes de cumplir un año.
Al año siguiente Vignale impulsó Gaceta de Buenos Aires, una revista metapolítica. Allí se publicaron textos de Julio IrazustaRaúl Scalabrini OrtizHomero GuglielminiSaúl Taborda y Roberto Arlt entre muchos otros.
Posteriormente se incorporará como periodista a la Agencia Nacional de Informaciones, e intentará sin éxito editar el diario Mediodía. Tradujo del italiano al español obras de Giuseppe UngarettiGiovanni PapiniGiacomo Leopardi y Gino Severini.
Compromiso nacionalista
A medida que progresó la década de 1930, Vignale fue fijando una posición cada vez más afín al nacionalismo argentino. En 1938 se unió a Alberto Contreras con la intención de preparar una edición crítica de los diarios que Juan Manuel de Rosas escribió durante su campaña militar de 1833 contra los indígenas. Ambos escritores reunieron a un grupo de intelectuales interesados en la revisión de la historia argentina para comentarles sobre su proyecto, y a partir de esa iniciativa se formó el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas. Vignale publicará varios trabajos en las páginas de la revista de la institución.
Interesado por la pintura, la escultura y la arquitectura se incorporó a la Academia de Bellas Artes, la cual lo becó para realizar un estudio histórico y arqueológico en Bolivia. Allí trabajó a la par de Martín Noel y Dick Ibarra Grasso.
Escribió para el semanario Nuevo Orden que dirigía Ernesto Palacio y para el diario Reconquista que orientaba Raúl Scalabrini Ortíz, defendiendo en ambos la idea de que la Argentina debía permanecer neutral ante la Segunda Guerra Mundial.
Vignale participó del Congreso de la Recuperación Nacional organizado a principios de 1943 para definir la estrategia del nacionalismo argentino ante las elecciones que se realizarían ese año.
Adhesión al peronismo
Vignale apoyó a la Revolución del 43. Posteriormente se sumó al grupo de ciudadanos que se entusiasmaron con la idea de que Juan Perón se convirtiese en presidente de la Argentina.
En 1946 se integró al Partido Patriótico 4 de Junio y fue candidato a diputado nacional en Capital Federal sin obtener la banca que pretendía ocupar.
Perón nombró a Vingale al frente de la Embajada Argentina en Colombia, dándole así un cargo público de suma importancia pese a su nula participación anterior en la función pública (el escritor había sido reclutado unos años antes por Carlos Ibarguren para trabajar en la Comisión Argentina de Cooperación Intelectual, un organismo del gobierno que tenía por objetivo promocionar la cultura argentina alrededor del mundo, pero su trabajo allí se había limitado a ser el de un editor).
Al regresar a su país se asoció con el director cinematográfico Carlos Hugo Christensen y escribió los guiones de las películas Armiño negro y María Magdalena. También trabajó en el desarrollo de la historia de Asesinos, una película que Christensen filmó en Brasil y que luego fue reciclada en los EEUU con el título The Violent and the Damned.
Últimos años
Tras el derrocamiento de Perón, Vignale colaboró con la revista Azul y Blanco.
En su senectud asumió un papel de directivo del Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas.




martes, 11 de julio de 2023

MACEDONIO FERNÁNDEZ. Escritor de Escritores.

MACEDONIO FERNÁNDEZ. Escritor de Escritores.

Fotos personales tomadas el 30 de junio de 2023
La vida de este escritor, un tanto atípico en la literatura argentina y reconocido por muchos como su maestra, bien vale profundizar el conocimiento tanto de su vida como de su obra. Me queda claro que no perteneció a la oligarquiza, ni por ideología y por condición económica. En estas páginas amplico el conocimiento tanto de su biografía como del poema ELENABELLAMUERTE que escribió cuando murió su esposa porque me interesa no solo ver las fotos sino comenzar a caminar sus obras. Esta arquitectura neo clásica con PILASTRAS con CAPITELES CORINTIOS tiene en su centro una CLEPSIDRA, que como relój tiránico marca ese tiempo que pasa volando, y que nos invita a reflexionar sobre el tiempo y su transcurrir que tanto apasionaba a este escritor. Es muy posible que este símbolo nos ayude a comprender su obra literaria y su sensibilidad humana. 
RECURSO.
Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1874 - id., 1952)
Escritor argentino, autor de narraciones fantásticas que muestran su escepticismo ante la aplicación práctica de las teorías filosóficas. Su obra fue revalorizada después de que Jorge Luis Borges reconociera en él los orígenes de su narrativa. Formó parte del grupo «martinfierrista» e influyó en la obra narrativa de Leopoldo Marechal y en la poética de González Lanuza, sobre todo a través de la estrecha relación amistosa que mantuvo con ellos. En 1922 dirigió junto a Borges la segunda época de la revista Proa, que se prolongó hasta 1925. De todas sus obras, tan sólo llegó a publicar una, No toda es vigilia la de los ojos abiertos (1928). El resto de su producción literaria se editó posteriormente gracias al interés de sus amigos. Algunas de sus obras más destacadas son Papeles de recienvenido (1930)Una novela que comienza (1941), Continuación de la nada (1945), Poemas (1953) y Museo de la novela de la eterna (1967).
De los llamados escritores martinfierristas, agrupados en torno a la revista Martín Fierro, Macedonio Fernández destaca sobre el panorama general de los años veinte. Autor de una obra de gran singularidad, es un caso claro de "escritor para escritores", pero justamente ese público de literatos lo convirtió en un clásico de las letras rioplatenses a fuerza de comentar, imitar, analizar y, en fin, considerar sus obras, verdaderos hitos de la literatura de vanguardia, como un eslabón imprescindible en la literatura argentina del siglo.
Su escritura define como la de ningún otro escritor de su tiempo un verdadero cuestionamiento de la figura tradicional del lector. Macedonio Fernández obliga insistentemente a sus lectores a interrogarse acerca de hasta qué punto sigue siendo sostenible la división nítida entre lo real y lo aparente, o entre realidad y ficción. La propia existencia del lector y la idea de obra literaria son puestas en cuestión. Sus escritos atacan las dicotomías tradicionales de la filosofía y la vigencia de la división entre los diversos géneros literarios. En consonancia con el espíritu vanguardista que reinaba en los años veinte en casi todo el mundo occidental, puede definirse la obra de Macedonio Fernández como una experimentación constante de las posibilidades de la prosa y el verso, que dejó marcas perdurables en la posterior narrativa argentina del siglo XX.
Macedonio Fernández ejerció desganadamente su profesión de abogado hasta que se alejó definitivamente de ella motivado por sus intereses literarios y filosóficos. En 1901 se casó con Elena de Obieta, con quien tuvo cuatro hijos; en esos años mantuvo correspondencia con el filósofo estadounidense William James, que admiró su inédita manera de plantear la especulación filosófica en un lenguaje coloquial, abundante en detalles irónicos e incluso humorísticos.
Su primera obra poética, Suave encantamiento (1904), es un antecedente fundamental, aunque secreto, de la poesía argentina del siglo XX. En 1920 murió su esposa, hecho que marcó un hito en su vida personal y en su trayectoria literaria; fue entonces cuando escribió la famosa elegía Elena Bellamuerte,que se creyó perdida durante veinte años, hasta que fue recuperada por su hijo del interior de una lata de galletas y se publicó en la revista Sur, en 1941. Su producción lírica apareció dispersa en publicaciones periódicas y luego se reunió en volumen, en una primera edición póstuma publicada en México en 1953.
Sin embargo, por lo general, Macedonio Fernández no se ajustó a ningún género; escribía, con exigencia, a partir de un humorismo que lo impulsaba a la fantasía, a la paradoja y a la especulación metafísica. Concebía obras de extraños títulos, de las que apenas si llegaba a escribir algunas, sin publicar casi ninguna. De su producción narrativa cabe destacar dos extrañas novelas, Ariana Buenos Aires (de 1922, revisada en 1938) y Museo de la novela de la eterna, libro vertiginoso y paródico, con múltiples prólogos, acaso emparentable con Tristram Shandy de Laurence Sterne y que lo proyecta como maestro y precursor de la narrativa experimental.
Si bien cronológicamente perteneció a la generación anterior a la de los martinfierristas y en consecuencia al modernismo, Macedonio Fernández superó los límites estéticos de este movimiento aproximándose a una actitud vanguardista, concibiendo la novela con ámbito literario de experimentación y ruptura con los tópicos convencionales, y ejerció una gran influencia en los autores agrupados en torno a la revista Martín Fierro, grupo que se proponía una revolución formal y conceptual del panorama literario argentino, en el que prevalecía aún el modernismo. Jorge Luis BorgesRaúl Scalabrini OrtizLeopoldo Marechal y Julio Cortázar lo reconocieron como maestro.
Cómo citar este artículo: Fernández, Tomás y Tamaro, Elena. «Biografia de Macedonio Fernández». En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea [Internet]. Barcelona, España, 2004. Disponible
en https://www.biografiasyvidas.com/.../fernandez_macedonio.htm [fecha de acceso: 11 de julio de 2023].

Elena bellamuerte [Poema - Texto completo]

Macedonio Fernández
No eres, Muerte, quien
por nombre de misterio
pueda a mi mente hacer pálida
cual a los cuerpos haces. ¡Si he visto
posar en ti sin sombra el mirar de una niña!
De aquella que te llamó a su partida
y partiendo sin ti, contigo me dejó
sin temer por mí. Quiso decirme
la que por ahínco de amor se hizo engañosa:
«Mírala bien a la llamada y dejada; la Muerte.
Obra de ella no llevo en mí alguna
ni enójela,
su cetro en mí no ha usado,
su paso no me sigue,
ni llevó su palor ni de sus ropas hilos
sino luz de mi primer día,
y las a1zadas vestes
que madre midió en primavera
y en estío ya son cortas;
ni asido a mí llevo dolor
pues ¡mírame! que antes es gozo de niña
que al seguro y ternura
de mirada de madre juega
y por extremar juego y de amor certeza
—ved que así hago contigo, y lo digo a tus lágrimas
a su ojos se oculta.
Segura
de su susto curar con pronta vuelta».
¡Si he visto cómo echaste
la caída de tu vuelo, tan fío,
a posarse al corazón de la amorosa!
Y cuál lo alzaste al pronto.
de tanta dulzura en cortesía
porque amor la regía,
porque amor defendía
de muerte allí.
¡Oh! Elena, ¡oh! niña
por haber más amor ida,
mi primer conocerte fue tardío
y como sólo de todo amor se aman
quienes jugaron antes de amar
y antes de hora de amor se miraron niños
—Y esto sabías: este grave saber
tu ardiente alma guardaba;
grave pensar de amor todo conoce—
así en ternísimo
invento de pasión quisiste esta partida
porque en tan honda hora
mi mente torpe de varón niña te viera.
Fue tu partir así suave triunfando
como se aquieta ola que vuelve
de la ribera al sena vasto
en tu frente un fin de ola se durmió
por caricia y como en fantasía
de serte compañía
y de mostrar que allí
Ausencia o Sueño pero no muerte había;
que no busca un morir
almohada en otra muerte.
Pero sí sueño en sueño;
niño se aduerme en madre.
Y te dormiste en Inocente victoria.
¿Te dormiste? Palabras no lo dicen.
Fue sólo un dulce querer dormir,
fue sólo un dulce querer partir
pero un ardiente querer atarse
pero un ardiente querer atarme.
¿Dónde te busco alma afanosa
alma ganosa, buscadora alma?
Por donde vaya mi seguimiento
alma sin cansancio seguidora
mi palabra te alcance.
La que se fue entendida
cuál ninguna, entendida en su irse
y su retorno.
Y sí así no es, es porque es mucho más.
Y si así no es, ¡no cortes Hombre mi palabra!
Criatura de poría de amor
que al Tiempo destejió.
Que llamó a sí su primer día
se hizo obedecida a su porfía;
y se envolvió la frente
y embebió su cabeza
y prendió a sus cabellos
la luz de su primer sagrado Día
dócil al sagrado capricho
de hora última de mujer
en el terrenal ejercicio.
Y me decía
su sonreír en hora tan oscura:
“Déjame jugar, sonreír. Es un instante
en que tu ser se azore.
Llevóme de partida tu comprender
me. Voyme entendida,
torpeza de amor de hombre ya no será de ti”.
Niña y maestra de muerte
fingida en santo juego de un único, ardiente destino.
Fingimiento enloquecedor
que por Palabra tuvo
el torrente de las lágrimas corriendo.
Cual cae en seriedad y grave pulsa
pecho de doncella turbado
por cercanía de amor
y pénese en valentía y pensamiento
de la prueba fortísima,
quedó aquél para sólo quien
fue entendida, oculta y mostrárase de nuevo,
la amorosa.
Yo sabía muerte pero aquel partir no.
Muerte es beldad y me quedó aprendida
por juego de niña que a sonreída muerte
echó la cabeza inventora
por ingenios de amor mucho luchada.
¡Oh qué juego de niña quisiste!
Niña del fingido morir
—con más lágrimas visto que el más cierto.
Tanta lucha sudorosa hizo la abrumadora cabeza
cuando la echaste a dormir tu “muerte”
en la almohada
—del Despertar Mañana—
ojos y almas tan dueños del mañana
que sin amargarse en lágrimas
todo lloro movieron.
Tanta certeza en el ser de una niña florecida
secos tuvo sus ojos: todo en torno lloraba—.
Oh niña del Despertar Mañana
‘que en luz de su primer día se hizo oculta
con sumisión de Luz, Tiempo y Muerte
en enamorada diligencia
de servir al sacro fingimiento
del más Hondo capricho en levísimo juego,
de último humano querer de la ya hoy no humana.
Muerte es Beldad
pero muerte entusiasta,
partir sin muerte en luz de un primer día
es Divinidad
Grave y gracioso artificio
de muerte sonreída.
¡Oh cuál juego de niña
lograste Elena, niña vencedora!
Arriba de Dios fingidora
en hora ultima de mujer.
Mi ser perdido en cortesía
de gallardía tanta,
de alma a todo amor alzada.
¿Cuándo será que a todo amor alzado
servido su vivir,
copa de muerte a su vivir servida,
prueba otra vez, la eterna vez del alma,
el mirar de quien hoy sólo el ser de la Espera tiene
cual sólo el ser de un Esperado tengo?