viernes, 29 de julio de 2022

Contraalmirante VALERIO PICO. El Cristo crucificado

Contraalmirante VALERIO PICO. El Cristo crucificado.

Fotos personales tomadas el 16 de julio de 2022
En general damos por supuesto el uso de la imagen del Cristo crucificado como algo central y propio del cristianismo, pero la historia y los documentos junto con los debates teológicos nos muestran que el proceso no fue espontáneo o natural. Llevo mucho tiempo para que los cristianos aceptaran como su símbolo un instrumento que durante siglo se lo considero una herramienta de tortura y muerte. Si bien en el interior de los monumentos funerarios es muy frecuente encontrar el crucifijo, es poco frecuente verlo en la parte externa. En este caso podemos observar un Cristo crucificado muy dramático y con un gesto de sufrimiento exasperado. La puerta con una figura femenina orante es un elemento muy significativo. En una de las placas conmemorativas podemos leer: "El Cuerpo de Auditores de la Armada al Señor Contraalmirante Dr. VALERIO PICO, en el vigésimo aniversario de su fallecimiento. 1977-1997".
RECURSO.
EL CRUCIFIJO
Un crucifijo (en latíncrucifixus ‘crucificado’) es una efigie o imagen tridimensional de Jesucristo crucificado. El crucifijo no aparece de modo inequívoco en los monumentos de carácter público hasta el siglo V y, aun entonces, con escasa frecuencia. Se conocen dos de dicho siglo: el relieve de la puerta de Santa Sabina en Roma en que se halla Cristo clavado solo por las manos entre los ladrones. Sin embargo, la cruz no está sino indicada o simbolizada; y un marfil en el que aparece Jesús clavado por las manos y no por los pies en una cruz commisa con su rótulo superior REX JVD, teniendo a un lado a la Virgen y a San Juan.
Del siglo VI, se conoce una miniatura que ostensiblemente representa la crucifixión con varios detalles de la misma. Se encuentra en el códice siríaco de la Biblia, escrito en el año 586 por el monje Rábula. Del mismo siglo son las célebres fiolas o botellitas con reliquias que figuran en el Tesoro de la Catedral de Monza y que fueron regaladas por San Gregorio Magno a Teodelina, reina de los longobardos. En cuatro de ellas, está pintada la Crucifixión en forma simbólica a saber una con la imagen de Cristo en actitud de orante, tres con el busto del mismo colocado por encima de una cruz y entre los dos ladrones crucificados. La única figura de la Crucifixión hallada en las catacumbas romanas está en la de San Valentín pintada en el muro y data del siglo VII.
Como objeto manual equivalente a un crucifijo existe la Cruz Vaticana del siglo VI que se tiene por la más antigua. En su centro ostenta la figura de Cristo con nimbo llevando una crucecita sobre sus espaldas y encima y debajo de la cruz se destacan sendos medallones con el busto de Jesús, también nimbado.
En las figuras de la crucifixión que desde el siglo VI van repitiéndose hasta el X o el XI, se representa comúnmente a Jesús vestido con túnica sin mangas. Pero desde este último siglo se va generalizando la simple vestidura del perizonium o faja (ya iniciada en el siglo IX) la cual se hace más corta desde el siglo XIV y más aún en el Renacimiento. Existe no obstante un tipo de crucifijos llamados de majestad al modo bizantino muy en uso en diferentes regiones hasta el siglo XIV. En ellos, la imagen se representa vistiendo túnica ceñida y con mangas.
En cualquier forma en que esté el crucifijo, se representa a Cristo vivo, majestuoso y triunfante, con los brazos horizontales, sin corona de espinas pero con nimbo y corona real y con los dos pies separados hasta llegar al siglo XIII. Desde mediados de este, los crucifijos que no sean de majestad expresan más bien la idea de Jesús paciente y se generaliza entonces el uso de solo tres clavos y la corona de espinas. Desde el siglo XVI se busca en estas obras artísticas la belleza y la perfección anatómica más que la idea religiosa aunque no se olvidan los buenos artistas de dar al rostro de Jesús expresión de profundo dolor.
El título de la cruz con las iniciales I.N.R.I. data del siglo XIII antes del cual no es constante la forma ni aun el uso del título. De ordinario, se escribían en una cartela o cinta las iniciales de Jesus-Christus en griego o en latín o todo el nombre o el título Jesus Nazarenus Rex Judaeorum por entero.





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