lunes, 18 de enero de 2021

SIMBOLOGÍA DE LAS PUERTAS. Clepsidras aladas y antorchas invertidas

SIMBOLOGÍA DE LAS PUERTAS. Clepsidras aladas y antorchas invertidas.

Fotos personales tomadas el 10 de octubre de 2020
Es interesante hacer un relevamiento de los estilos, diseños y materiales con los que se han constituido las puertas de las diversas construcciones en este cementerio. Muchas de ellas tienen un mensaje profundo y un significado casi de rito de pasaje. Es necesario prestarle mucha atención porque son parte importante de su patrimonio. En este caso vemos muy central en esta puerta la clepsidra que nos habla de la necesitad de ser buenos administradores de nuestro tiempo y un mensaje de mucha esperanza con las antorchas invertidas y encendidas que nos prometen que aún en medio de las tinieblas la luz de la vida sigue alumbrando.
RECURSO.
Para la tradición judeocritiana es inmensa la importancia que cobra la puerta, ya que a través de ella se accede a la revelación, y sobre ella se reflejan las armonías del universo. En todos los templos judíos, así como en las iglesias y en las catedrales cristianas, la puerta principal es uno de los elementos arquitectónicos de mayor relevancia. La figura de Cristo glorioso suele estar representado en los pórticos de las catedrales, para recibir al peregrino y a los fieles, bajo una de las máximas: «Christus ianua vera», Cristo es la puerta verdadera.
La Biblia habla de «las puertas de los cielos» por las que se ingresa al reino de los cielos, a la salvación y a la vida eterna: «Yo soy la puerta, si alguno entra por mí, estará salvado» (Juan 10,9), lo cual alude a ese estado espiritual en el que Jesús iniciaba a sus seguidores. A la vez, la Biblia nos recuerda que no todas las puertas son dichosas, como es el caso de las puertas de la muerte y de las puertas del infierno. El regreso de Cristo se anuncia con las frases: «El Hijo del Hombre está a la puerta» y «mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo». En el Vaticano, puertas y llaves aparecen como símbolos emblemáticos y el Papa realiza rituales relacionados con abrir ciertas puertas. En la iconografía medieval, se solía representar a la Virgen con la forma de una puerta cerrada. Un himno del siglo XII, lo describe así: «Santa María, puerta cerrada, por orden de Dios abierta, fuente sellada, huerto cerrado, puerta del paraíso».
Los guardianes de las puertas románicas hacen referencia a la iniciación que hará el neófito, una vez que traspase el portal del templo. Tal es el caso del dios latino Jano, que guarda las llaves de las dos puertas solsticiales: la puerta de los dioses y la puerta de los hombres. El paso de la tierra al cielo se realiza por la puerta del sol, que simboliza la salida del cosmos, el lugar por donde pasa el eje del mundo que da acceso al reino de los cielos.
Las puertas de todos los grandes lugares sagrados del mundo separan y protegen lo sagrado de lo profano. Suelen tener en su entrada una gran puerta protegida por guardianes, como leones, dioses, grifos, manos de fátima, vírgenes o cristos. Tal es el caso de San Pedro, guardián de las Puertas de los Cielos; Satanás, guardián de las Puertas del Infierno; el dios Jano, guardián de la Puertas Solsticiales; el can Cerbero, guardián de las Puertas del Inframundo griego; y el dios Ganesha, guardián de los altares de la India.




No hay comentarios:

Publicar un comentario