sábado, 23 de enero de 2021

EL BESTIARIO DE LA RECOLETA. El Fisiólogo. Bestiario Medieval.

 EL BESTIARIO DE LA RECOLETA. 

Fotos personales tomadas el 6 de mayo 2019 y 24 de septiembre 2019.

Si realmente queremos comprender y aprovechar el mensaje de este Cementerio es necesario consultar la bibliografía que puede responder muchas de nuestra preguntas. En este caso he tomado uno de los relatos del más famoso bestiario medieval: EL FISIOLOGO. El objetivo primario de este documento no es tanto científico sino más simbólico y moral. Este escrito escrito posiblemente en Alejandría en griego ha tenido una vasta difusión e influencia durante toda la Edad Media, en especial en los siglos XII Y XIII. Para comprender el mensaje simbólico tanto de la arquitectura románica como gótica, es necesario tener en mente este escrito. Igualmente creo que es necesario conocer la forma de contemplar el lenguaje simbólico que encontramos en este museo de la memoria para comprende su más profundo mensaje. Encontramos muchos leones custodiando las puestas de las bóvedas de los Berisso, de Ignacio de la Carrera y de la familia de Martín de Alzaga solo para nombrar unos pocos.
l Fisiólogo, primer bestiario conocido, cuya versión inicial fue griega. Leer El Fisiólogo permite introducirse en una vasta tradición literario-científica que penetra profundamente la Edad Media. Éste es el libro de historia animal que gozó de mayor popularidad hasta el siglo XIII. Popularidad e influencia únicamente comparables a las de la Biblia. El Fisiólogo y la tradición de bestiarios asociados con él se dan en el amplio periodo en el que la ciencia se expresa como repetición de sabiduría tradicional con muy escaso aporte de observación directa. Conocimientos que debían trascender las cosas materiales para llevar a la comprensión de las verdades eternas.
RECURSO.
El Fisiólogo dice que el león tiene tres características naturales. La primera: camina por los montes, y si ocurre que es buscado por los cazadores le llega el olor del cazador, y con la cola borra a su espalda sus huellas, a dondequiera que se dirija, para evitar que el cazador, siguiéndole el rastro, encuentre su madriguera y lo capture. Así también nuestro Salvador -león espiritual de la tribu de Judá, raíz de Jesé, hijo de David [Apocalipsis 5, 5]- enviado por el Padre celestial, ocultó a los entendidos las huellas de su divinidad, y se hizo ángel con los ángeles, arcángel con los arcángeles, trono con los tronos, potestad con las potestades, hasta descender al seno de una virgen y salvar a este género humano que se había extraviado. E ignorando que era Él quien ascendía al Padre, los ángeles que estaban en las alturas decían a los que ascendían junto con el Señor: "¿Quién es este rey de la gloria?" Ellos respondieron: "El señor de las virtudes, ése es el rey de la gloria" [Salmo 23, 10].
Segunda naturaleza del león: Cuando duerme sus ojos están en vela, pues están abiertos. Como atestigua el esposo en el Cantar de los Cantares diciendo: "Yo duermo, y mi corazón está en vela" [Cantares 5, 2]. Porque mientras mi señor dormía corporalmente en la cruz y en el sepulcro, su divinidad vigilaba: "He aquí que no dormitará ni se dormirá el que custodia a Israel" [Salmo 120, 4].
Y tercera naturaleza del león: Cuando la leona pare un cachorro lo alumbra muerto, y lo cuida durante tres días, hasta que su padre, llegando al tercer día, le sopla en el rostro y le da vida. Así el Padre omnipotente resucitó a nuestro señor Jesucristo de entre los muertos al tercer día, como dice Jacob: "Dormitará como el león, y como el cachorro del león; ¿quién lo despertará?" [Génesis 49, 9]
Anónimo. “El Fisiologo. Bestianrio Medieval”. Introducción y notas de Nilda Guglielmi. EUDEBA. Buenos Aires. 1971. Páginas 39-40










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