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miércoles, 2 de agosto de 2023

TRISTAN ACHAVAL RODRÍGUEZ. El pensamiento católico argentino en el siglo XIX.

TRISTAN ACHAVAL RODRÍGUEZ. El pensamiento católico argentino en el siglo XIX.

Fotos personales tomadas el 1 de agosto 2023
Es sorprendente como en cada recozrrida de los senderos de la Recoleta puedo descubrir siempre novedades que parecen inagotables. Una placa a la que no le presté atención en una visita anterior, o un monumento funerario con una luz diferente que me permite tener otra mirada, un símbolo escondido en lugares marginales. Me cuesta poner un límite a estas visitas a pesar del cansancio porque siempre tengo la sensación de encontrar una nueva maravilla a la vuelta de la esquina.
RECURSO.
Tristán Achaval Rodríguez fue un jurisconsulto que nació en Córdoba en el seno de una familia de gran arraigo; su abuelo, Carlos Achabal, había formado parte de la Primera Junta de Gobierno en 1810. Fue un prestigioso jurisconsulto y un relevante orador; se
desempeño Como abogado consultor de la Universidad de Córdoba, diputado en varias oportunidades y embajador argentino en Paraguay. En el Congreso de la Nación sus cualidades oratorias se pusieron de manifiesto brillantemente cuando debió oponerse a la enseñanza laica. Fue un fervoroso católico y defendió su fe en todos los campos; miembro permanente de la Comisión Católica, fundo el diario La Unión, destinado a ser un órgano doctrinario y de combate. En los últimos anos de su vida fue defensor de menores en el partido de San José de Flores.
Primeros años
Tristán Achával Rodríguez nació en Córdoba en 1843 o 1845, perteneciente a una familia tradicional. Era sobrino de Fray Wenceslao Achával, quien sería obispo de Cuyo, y de quien recibió influencias católicas; además, fue su secretario. Achával Rodríguez vivió en una época en la que se discutían derechos que la iglesia consideraba como inalterables.
Ejerció como profesor de Matemáticas en la Universidad de Córdoba, fue abogado consultor de la misma Universidad y de la municipalidad de la capital provincial. Acompañó al obispo Achával en una gira por Europa, África y Asia. Más tarde hizo también otros viajes.
Carrera política
Fue elegido diputado nacional en 1873, y desde 1877 fue embajador en Paraguay.
Volvió a ser electo diputado nacional en 1879, y al año siguiente se opuso a la federalización de Buenos Aires, proponiendo en cambio la federalización de la ciudad de Córdoba. Por dos veces fue presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Argentina. Fue un católico militante y se opuso a la tendencia anticlerical que se imponía gradualmente durante la administración del presidente Julio Argentino Roca, especialmente de parte del ministro Eduardo Wilde y Miguel Juárez Celman. Participó activamente en el Congreso Pedagógico de 1882, enrolándose en la militancia política católica y oponiéndose a la enseñanza laica, a la que en el grupo de católicos consideraba en parte atea.
El 14 de julio de 1882 pronunció un discurso de seis horas de duración en el Congreso Pedagógico, en el que se discutía la educación laica en Argentina.
Fundación de La Unión
Tras sumarse a la Unión Católica, Achával Rodríguez fundó el diario La Unión junto a otros políticos de la época, tales como José Manuel Estrada, Pedro Goyena, Emilio Lamarca, Apolinario Casabal y Alejo de Nevares; el periódico tenía una orientación ultra católica.
Se opuso con mucha firmeza a la ley de Registro Civil. En sus años finales se radicó en San José de Flores — pueblo que poco más tarde sería incorporado a la ciudad de Buenos Aires — y ejerció como defensor de menores de ese partido.
Falleció en el pueblo de Flores en enero de 1887. Sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta.







miércoles, 22 de marzo de 2023

BARTOLOMÉ DE VEDIA. Figura referencial para nuevos periodistas. Nicho en la Galería 17

BARTOLOMÉ DE VEDIA. Figura referencial para nuevos periodistas. Nicho en la Galería 17

Foto personal tomada el 21 de marzo de 2023.
En esta más que simple lápida en un humilde nicho esconde la vida de una personalidad que se destacó tanto en el periodismo, la promición de la educación y la cultura en general. Es por ello que frente a otras lápidas me pregunto siempre por el memorial de vidas que nadie quiere olvidar pero que no encontramos el camino para recuperarlas. En esta lápida podemos leer: "BARTOLOMÉ DE VEDIA. 6 Noviembre 1936 - 12 Agosto 2010" Lacónico, breve, esencial. 
RECURSO.
Bartolomé de Vedia. El adiós a un maestro de la crítica y de la prosa
Detrás de ese hombre corpulento, de voz amable y algo torpe al caminar, sonriente y bondadoso, se escondía una fina inteligencia enriquecida por la erudición, una sensibilidad artístico-cultural poco común y, sobre todo, un estilo de escritura periodística que extrañaremos.
Bartolomé de Vedia nació el 6 de noviembre de 1935. Murió el pasado 12 de agosto, a los 74 años. Con sus artículos, cometió el error de acostumbrar a sus lectores a la mejor prosa y al análisis en profundidad. Error, porque ahora que falta su firma se tiende a juzgar a otros desde su nivel. Sus comentarios cinematográficos y literarios, su equilibrada visión política, su preocupación en temas de educación y cultura han plasmado una sosegada e independiente opinión de peso en los medios de comunicación.
Abogado, docente universitario, periodista especializado en temas culturales, políticos y religiosos, fue presidente de la Academia Nacional de Periodismo, miembro de número de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, secretario general de redacción y jefe de editoriales del diario La Nación – muchos artículos conocieron su agudeza y su mesura–, y figura referencial para las nuevas generaciones de colegas.
Fue fiel a una visión republicana y democrática, al amor por las letras y el cine, a la mejor tradición cristiana que supo trasuntar en sus escritos y en el afable trato personal. Un hombre religioso y abierto, inclinado a la comprensión de los múltiples matices del enigma existencial. Profundamente argentino, por arraigo y por cultura, y al mismo tiempo universal y ecuménico. Merecedor de los premios Santa Clara de Asís, Estrada y Educar Juntos, Bartolomé de Vedia fue también miembro de la Comisión Arquidiocesana de Cultura, de Justicia y Paz y del Pen Club Argentino.
El pasado 7 de junio recibió el premio a la trayectoria por la Asociación de Cronistas Cinematográficos, en el marco de la 58° entrega de los Premios Cóndor de Plata. En él, la erudición afloraba siempre como cultura asimilada, una forma profunda e íntima de mirar al mundo y a la condición humana. Su exquisita sensibilidad lo llevó muchas veces a dejar en el papel comentarios inolvidables. Supo acercarse a grandes pensadores, escritores y directores cinematográficos, con una original combinación de cariño y hondura crítica. Su reseña, por ejemplo, del último libro de Jean Guitton, Mi testamento filosófico; sus apreciaciones sobre el film Los puentes de Madison, con Meryl Streep y Clint Eastwood; o sus recuerdos a la muerte de Tomás Eloy Martínez, entre otros muchísimos escritos suyos, dan cuenta de las virtudes que queremos señalar. No exento de humor y de bondadosa ironía, su prosa tuvo siempre la placidez de un río de llanura.
A su muerte, tanto en la misa celebrada en la sede de la Pastoral Universitaria, donde fue velado, como en la iglesia del Pilar, antes de su entierro, presidida por su hijo Lorenzo, y acompañado por su numerosa familia y gran cantidad de amigos, colegas y discípulos, se palpaba en el afecto la herencia de un hombre íntegro. En esa oportunidad, lo despidieron su nieta mayor, Mercedes; Lauro Laíño, por la Academia de Periodismo; Jorge Gallardo, por la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas; y Julio Saguier, por el diario La Nación. Desde Criterio, revista de la que fue amigo, lector y ocasional consejero, lo recordamos con agradecimiento y afecto.




jueves, 8 de diciembre de 2022

MARIANO DE VEDIA VILLADEMORO. 1867-6 de enero 1941. Periodista.

MARIANO DE VEDIA VILLADEMORO. 1867-6 de enero 1941. Periodista.

Foto personal tomada el 8 de noviembre de 2022
Es muy complicado poder investigar la trayectoria de este periodista ya que permanentemente aparecen otras personalidades con el mismo nombre pero diferentes fechas de nacimiento o fallecimiento. Si bien esta placa muy ART DECÓ se encuentra en un costado del monumento funerario del padre de JULIO A. ROCA, no he podido establecer el parentesco entre ambos. Sus publicaciones parecian con el seudónimo de JUAN CANCIO. Esta placa está firmada por el escultor LUÍS CARLOS ROVATTI de quien hemos encontrado varias obras en la Recoleta
RECURSO. 
Mariano de Vedia (1867-1941) se había formado como periodista en La Nación, “bajo el ala cálida y ancha de Bartolito” (González Arrili 1947: 244); allí había trabajado hasta 1889 junto a Julio Piquet,Julián Martel y Gabriel Cantilo, con quien más adelante establecería un intercambio de cartas publicadas en ambos periódicos a raíz de la formación del Ateneo.
15 Se leía en “Movimiento literario” del 13 de julio: “Mariano de Vedia, robando momentos a su vida de periodista, prepara también otra novela, cuyo argumento es la lucha entre el amor que inspiran a una misma mujer dos hombres completamente distintos, por naturaleza, cuna y posición social”.
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Leopoldo Lugones arrive à Buenos Aires en février 1896 avec, en poche, une lettre de Carlos Romagosa qui le recommande à Mariano de Vedia (1867-1941), un journaliste connu sous le pseudonyme de Juan Cancio, afin qu’il lui donne un poste de rédacteur dans La Tribuna, un organe de presse proche de Julio A. Roca1. En dépit d’une solide expérience journalistique2, le poète perd vite ses illusions, le quotidien ne donnant pas suite aux sollicitations de son protecteur qui voyait en lui un polémiste redoutable. Aux abois, Lugones en est réduit à mener une vie précaire, ce qui, selon des témoignages directs, le contraint parfois à manquer aux rendez-vous de ses amis modernistes (Ghiraldo, 1943 : 279)3.



sábado, 23 de julio de 2022

FRANCISCO JUAN MARCIAL URIBURU. Un conservador ilustrado

FRANCISCO JUAN MARCIAL URIBURU. Un conservador ilustrado.

Foto personal tomada el 30 de abril de 2022
En el relato del pensamiento de este actor de la vida política argentina podemos ver que muchos de las dificultades de las crisis del presente tienen antecedentes en la vida política argentina. Muchos de los nombres y memoria de las personalidades citados en esta biografía tambien se conservan en este Cementerio y algunas de ellas ya han sido estudiadas en este grupo. En este placa conmemorativa que se encuentra a un costado del monumento funerario de DIEGO DE ALVEAR se puede leer: "Dr. FRANCISCO URIBURU. 9 de julio 1940. Periodista, Director de "La Fronda". Ministro y Legislador. Homenaje del Partido Democrata Nacional de Buenos Aires"
RECURSO.
Francisco Juan Marcial Uriburu (Buenos AiresArgentina, 22 de agosto de 1872 – íd. 9 de julio de 1940), fue un político y periodista perteneciente a una influyente familia de Argentina. Fue cuatro veces diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires y ejerció como periodista. Fundó los periódicos La Mañana y La Fronda.
Actividad política
Era hijo de un senador nacional, sobrino nieto del expresidente José Evaristo Uriburu y primo del general José Félix Uriburu. Participó en el bando rebelde en el fallido golpe de Estado de 1890. Fue elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires para el período 1904 a 1908 y luego que el 12 de septiembre de 1912 falleciera el gobernador de esa provincia José Inocencio Arias fue ministro de gobierno de esa provincia entre septiembre de 1912 y mayo de 1914 mientras ejercían aquel cargo el vicegobernador Ezequiel de la Serna –fallecido el 15 de marzo de 1913-, el presidente del Senado Eduardo Arana –que convocó a elecciones sólo para completar el mandato del fallecido-, Juan Manuel Ortiz de Rosas, que triunfó en los comicios, inició su mandato el 2 de julio de 1913 y falleció el 1 de septiembre de 1913, Luis García, el vicegobernador que sucedió al anterior. Luego volvió a la Cámara de Diputados de la Nación por la misma provincia en los períodos 1922-1926 por el Partido Conservador y 1932-1934 y 1934-1938 por el Partido Demócrata Nacional.
En su actividad periodística trabajó en La Tribuna Nacional y en Tribuna y también en El País, el diario de Carlos Pellegrini, del que llegó a ser nombrado su director.
Finalmente, en enero de 1911 fue el fundador de los periódicos La Mañana, que fue reemplazado por La Fronda a partir de octubre de 1919.
La reforma del sistema electoral
En el debate suscitado a partir de 1912 sobre el régimen electoral, Francisco Uriburu se puso decididamente en favor de la reforma, que implicó establecer que el voto –que ya era universal- pasara a ser también secreto y obligatorio. Los impulsores de la reforma querían una modernización acorde con las transformaciones que había tenido la sociedad y pretendían desactivar la impugnación revolucionaria procedente del radicalismo e incorporarlo al sistema político. La idea de los reformistas era que existieran partidos políticos estables y permanentes, de alcance nacional, con programas que expresaran sus postulados ideológicos y ofrecieran juicios concretos respecto de una sociedad que estaba en proceso de rápida expansión y cambio, partidos programáticos –conocidos en la época como «partidos de ideas» o «partidos orgánicos»– debían reemplazar con mecanismos internos democráticos de deliberación y decisión, a la política gestionada por los círculos de notables y contaminada de personalismo y caudillismo.
El yrigoyenismo no sólo era censurado por Uriburu por falta de plataforma electoral sino también por su apelación a las facetas emotivas e irracionales de los votantes y su pretensión de fundar una «religión cívica» en torno del caudillo carismático que lideraba al partido; en realidad esta indefinición programática era para Yrigoyen la esencia misma de su movimiento dado que identificaba a la Unión Cívica Radical con la nación misma y una plataforma precisa habría significado inclinarse por un interés particular en detrimento del interés nacional. Fue precisamente Francisco Uriburu quien desde las columnas de La Mañana lanzó el mote de «Peludo» con el que se conoció popularmente y se caricaturizó a Yrigoyen, del que se desprendieron los términos subsidiarios de «peludismo» y «antipeludismo», haciendo un paralelismo con ese animal habitante de los países del sur de América del Sur, hábil para escavar madrigueras de las que no sale de día, aludiendo así a los hábitos reservados que atribuía al mismo.
Cuando en su primera aplicación a fines de marzo de 1912 la UCR triunfó en las elecciones celebradas en la provincia de Santa Fe, Uriburu mantuvo su opinión favorable a la reforma electoral como una medida adecuada y progresista, si bien vio ese resultado como confirmación de que la lista incompleta no era el sistema más apropiado para el nivel de cultura política alcanzado por la sociedad y reafirmó su preferencia por el voto por circunscripciones..
Apoyo al Partido Demócrata Progresista
En las elecciones presidenciales de 1916, alarmado por el avance yrigoyenista y atraído al mismo tiempo por las propuestas programáticas de Lisandro de la Torre, apoyó al Partido Demócrata Progresista, creado en 1914 sobre la base de la Liga del Sur y otros partidos provinciales, que contó inicialmente con numerosos apoyos conservadores, que vieron en ella un probable dique frente al radicalismo.
El triunfo de Yrigoyen, elegido presidente para el período 1916-1922, que fue explicado por Uriburu por la falta de experiencia del electorado, que aún se dejaba seducir por los vicios de la «política criolla», no hizo variar su convicción en la perfectibilidad del sistema democrático a lograrse con la educación política del pueblo elector por parte de los «partidos de ideas» y a la práctica continuada del sufragio.
La administración radical era criticada por Uriburu imputándole el uso del clientelismo, elusión permanente del control parlamentario por parte del Poder Ejecutivo, sus reiteradas intervenciones federales por decreto, la violación de la independencia de la justicia, ineptitud, corrupción y excesiva dependencia de presidente en todas las áreas. Esta visión política era compartida por los grupos parlamentarios opositores –conservadores, demócrata-progresistas, socialistas y radicales disidentes, liderados por Vicente C. Gallo así como por medios de opinión liberal, como el diario La Nación (Argentina) |La Nación]].
Uriburu preconizaba una acción conjunta de las fuerzas políticas opositoras y en principio confió en que el Partido Demócrata Progresista pudiera aglutinarlas para hacer así frente al yrigoyenismo. En esa inteligencia, en las elecciones para la renovación de diputados de 1920 Francisco Uriburu aceptó su postulación como candidato por la Capital Federal por el PDP.
En 1921 el PDP se negó a unirse a la Concentración Nacional de Fuerzas Opositoras alegando las divergencias ideológicas que lo separaban de la mayoría de sus agrupaciones que la integraban, al afirmar que: «no son conservadores únicamente de nombre, lo son de espíritu, y no quiero que existan dudas respecto a mis tendencias absolutamente liberales y progresistas». Ante la decisión de De la Torre Uriburu respaldó para las elecciones presidenciales de 1922 a la fórmula de Concentración Nacional Norberto Piñero-Rafael Núñez y en la Provincia de Buenos Aires al Partido Conservador, que tras la declinación de Marcelino Ugarte había comenzado a reorganizarse y modernizarse bajo la conducción de Rodolfo Moreno. Francisco Uriburu fue candidato a diputado nacional en la provincia de Buenos Aires por este partido, resultando electo por el período 1922-1926.
Falleció el 9 de julio de 1940.