lunes, 13 de noviembre de 2023

FELIPE BENICIO DE LA PAZ ARANA ANDONAEGUI. Ministro de Relaciones Exteriores.

Doctor FELIPE BENICIO DE LA PAZ ARANA ANDONAEGUI. Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810 y Ministro de Relaciones Exteriores.

Fotos personales tomadas el 14 de octubre de 2023.
Me llama la atención el deterioro de este monumento funerario si tomamos en cuanta el protagonismo de esta personalidad en momentos complejos de la historia argentina. En el frente de esta arquitectura podemos leer. "Doctor FELIPE BENISIO ARANA. Julio 11 de 1865" Tener en cuenta la diferente forma de escribir el nombre BENISIO o BENICIO como aparece en sus difrentes biografías. .
RECURSO.
Felipe Benicio de la Paz Arana y Andonaegui (Buenos Aires, 24 de agosto de 1786 - ibíd, 11 de julio de 1865) fue un jurisconsulto y político argentino.
Carrera política
Abogado de la Real Universidad de San Felipe de Santiago de Chile, participó en el histórico Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810, votando por la causa criolla que dio lugar a la Revolución de Mayo.
En 1813 fue nombrado síndico procurador general del cabildo de la ciudad —puesto que había sido ejercido por el doctor Miguel Mariano de Villegas desde 1810— cargo que ocupó hasta el año 1815, en que se incorporó a la Junta de Observación, encargada de vigilar los actos del gobierno, después de la caída del gobierno de Alvear. Fue el redactor de la mayor parte del Estatuto provisional de mayo de 1815, una especie de constitución provisoria, que debía regir al gobierno. Aunque en el futuro Arana sería federal, el estatuto era marcadamente unitario. También tuvo a su cargo llevar adelante los juicios contra Juan Larrea y Guillermo Pío White, por defraudación al fisco.
A partir de 1820, fue varias veces diputado provincial. Se opuso activamente al proyecto de Bernardino Rivadavia de dividir la provincia de Buenos Aires en tres partes, de las cuales la que incluía la ciudad sería nacionalizada.
En la época del gobernador Manuel Dorrego ocupó la presidencia de la legislatura, y era miembro del partido federal dorreguista. Se opuso a la revolución de Juan Lavalle, y fue miembro del consejo consultivo de gobierno acordado en el pacto de Cañuelas, que reemplazaba al organizado por Lavalle a principios del año 1829. Volvió a la Sala de Representantes, que presidió tres veces más. También fue vocal de la Cámara de Apelaciones.
Cuando el gobernador Juan Ramón Balcarce se acercó a los antiguos unitarios y quiso formar un nuevo grupo federal con ellos, fue de los primeros en oponerse, por considerar que el partido federal sería absorbido por los vencidos en 1829. Posiblemente fue Arana quien convenció a Encarnación Ezcurra de tomar el mando del partido federal adicto a su marido, el general Juan Manuel de Rosas. Apoyó el derrocamiento de Balcarce, y fue quien eligió en su reemplazo a Juan José Viamonte.
Ministro de relaciones exteriores
El 30 de abril de 1835, el gobernador Rosas lo nombró ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Provincia de Buenos Aires y, por ende, de la Confederación Argentina. Se dedicó en un primer momento a cuestiones relacionadas con el culto católico y a las relaciones con la Santa Sede. Pero pronto tuvo que lidiar con cuestiones más espinosas.
En 1836 estalló la guerra contra la Confederación Perú-Boliviana por la provincia
de Tarija, que la Argentina reclamaba, y por algunas localidades de la Puna, que ocupaba el gobierno jujeño, y que Bolivia reclamaba para sí. Arana quiso arreglar las cosas por la vía diplomática, pero el general Andrés de Santa Cruz acababa de fundar la Confederación Perú-Boliviana, y declaró la guerra a la Argentina. Arana respondió de la misma forma.
Las acciones militares fueron dirigidas por el caudillo tucumano Alejandro Heredia, que no logró más que llegar a un punto de empate. Pero la victoria chilena de Yungay salvó la situación, disolviendo la Confederación.
Después esto, varias personalidades pidieron que se aprovechara el desorden reinante en Bolivia para recuperar Tarija. Por orden de Rosas, Arana respondió que ese asunto debía ser solucionado por negociaciones pacíficas cuando Bolivia estuviese en paz, y con un gobierno estable.
El bloqueo francés
También le tocó lidiar con el bloqueo francés al Río de la Plata, provocado por una absurda provocación de un diplomático y un marino franceses. Arana sostuvo la posición argentina, exigiendo que Francia no se inmiscuyera en las cuestiones internas de la Argentina, incluyendo las relaciones con los inmigrantes franceses, que se nombrara un verdadero encargado de negocios, y que se aceptara el derecho de la Argentina de firmar tratados exteriores sin presiones externas. Como resultado del largo bloqueo, Francia terminó por apoyar la oposición interna contra Rosas.
A fines de 1840, Arana firmó con el vicealmirante Ange René Armand, Barón de Mackau, el tratado que puso fin al bloqueo francés, por el tratado Arana-Mackau, del 29 de octubre.
El bloqueo anglo-francés
Durante la guerra civil contra la Coalición del Norte, su actuación fue bastante modesta. Incluso casi no tuvo actuación alguna cuando, en 1843, el ejército porteño sitió Montevideo ayudando al presidente derrocado, Manuel Oribe. Como el sitio se prolongara, Rosas ordenó bloquear parcialmente la ciudad; pero los ingleses y franceses se negaron a permitir que se revisaran sus buques, con lo cual el sitio quedó en nada. Entonces, por iniciativa del almirante Guillermo Brown y por orden de Rosas, Arana comunicó a todas las embajadas en Buenos Aires que el gobierno de Buenos Aires había declarado el bloqueo total.
En julio, los enviados francés, Deffaudis, e inglés, Ouseley, exigieron el levantamiento del bloqueo y el fin de la guerra en el Uruguay; era una clara toma de partido por el gobierno de Montevideo. Rosas se negó y los ministros cruzaron a Montevideo; en el camino, dieron orden a sus respectivas flotas de atacar a la flota argentina. A principios de agosto, la pequeña flota de Brown fue capturada por treinta buques ingleses y franceses. Y al mismo tiempo, desde Montevideo, Ouseley y Deffaudis declararon el bloqueo de los puertos de la Confederación. Era una guerra sin declaración.
La flota anglofrancesa pretendió ejercer la libre navegación de los ríos interiores de la Argentina, pero no resultó tan fácil: las tropas de Rosas, al mando de Lucio Norberto Mansilla, causaron serios destrozos en varias batallas, especialmente en Vuelta de Obligado, a la primera flota que lo intentó. Nunca se repetiría el intento.
Pero el bloqueo siguió siendo efectivo durante los tres años siguientes; la economía local se resintió mucho, y más aún los fondos públicos. Ante la situación, Rosas respondió con medidas de austeridad, pero no dio ni un paso en el sentido que reclamaban los enemigos. Inglaterra envió al embajador Hood, que fijó una serie de puntos favorables a la Argentina en julio de 1846. Pero el tratado proyectado fue rechazado por el gabinete inglés.
En 1847 llegaron a Buenos Aires nuevos negociadores: Howden, de Inglaterra, y Walewski — hijo natural de Napoleón Bonaparte — de Francia. Estos pretendieron obligar al gobierno de Rosas a negociar la libre navegación de los ríos y unos pocos puntos más. Pero, por orden de Rosas, Arana se negó a tratar sobre bases que le reconocieran a la Argentina peores condiciones que las de las "bases Hood". Enojados, los diplomáticos se retiraron, anunciando que el bloqueo sería reforzado. La realidad es que intentaron apoyarse en algún intento local de derrocar a Rosas, pero tras la derrota final del último, el de Joaquín Madariaga, Inglaterra decidió levantar el bloqueo.
El nuevo embajador, Southern, tras largas discusiones, aceptó un proyecto muy similar a las bases Hood. En noviembre de 1848 se firmaba el tratado Arana-Southern con Gran Bretaña, con lo que este país se apartó del bloqueo y dio el asunto por terminado.
Francia pretendió seguir la guerra un tiempo más, ya que de ella dependía la subsistencia del gobierno de Montevideo. Pero, finalmente, con los cambios políticos debidos a la revolución de París de 1848, se avinieron a un entendimiento y firmaron el Tratado Arana-Lepredour en enero de 1850. Uno de los artículos de ese tratado devolvía la flota capturada en 1845, y otro destacaba que se devolvería también la Isla Martín García.
La política exterior de Rosas, dirigida por Arana, había logrado pleno éxito: en ningún momento había cedido nada en favor de la libre navegación de los ríos, de ninguna cesión de soberanía de ningún tipo, ni de aceptar la imposición de tratados de paz con Montevideo, ni de tratados con potencias extranjeras bajo presión.
Últimos años
Poco después del fin del segundo bloqueo, una alianza de los sitiados de Montevideo, de los gobiernos federales del Litoral y del Imperio del Brasil, que Arana no tuvo medios para combatir, acabó con el largo gobierno de Rosas. Su vencedor, Justo José de Urquiza, lo mantuvo en el mismo cargo hasta el 6 de abril de 1852, en que fue nombrado miembro del Consejo de Estado. Más tarde se retiró a la vida privada en su estancia.
Falleció en Buenos Aires el 11 de julio de 1865.






MARTÍN RODRÍGUEZ. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires

MARTÍN RODRÍGUEZ. Gobernador de la Provincia de Buenos Aires y creador de este Cementerio.

Fotos personales tomadas el 24 de octubre de 2019 y el 11 de noviembre de 2023.
Es interesante como se profundiza con el tiempo y diferentes visitas la mirada sobre estas obras de arte. Mi primer aporte ha estado más centrada en la figura del escultor ARTURO DRESCO que en la personalidad política de esta personalidad. También he comenzado a ver la obra desde otros ángulos y a mirar otros detalles que no había considerado en aquellas páginas. Este aporte intenta reparar y completar aquella primera mirada.
RECURSO.
Martín Rodríguez y la hegemonía de Buenos Aires
El 26 de septiembre de 1820, la Junta de Representantes eligió al general Martín Rodríguez gobernador de Buenos Aires. Al asumir, puso fin a una convulsionada etapa conocida como la “anarquía del año XX”, que había comenzado en febrero de ese año, cuando los caudillos federales de Santa Fe, Estanislao López, y de Entre Ríos, Francisco Ramírez, derrocaron al Directorio. A partir de entonces, cada provincia se gobernó por su cuenta. La principal beneficiada por la situación fue Buenos Aires, la provincia más rica, que retuvo para sí las rentas de la Aduana y los negocios del puerto. Pronto Martín Rodríguez nombró ministros a Bernardino Rivadavia y a Manuel García, pero la guerra civil se extendió durante décadas.
Autor: Felipe Pigna.
Martín Rodríguez asumió como gobernador de Buenos Aires poniendo fin a una etapa que, aunque breve, fue tal vez la más turbulenta por la que atravesara la provincia.
El peso de los sectores altos rurales había comenzado a gravitar en Buenos Aires y si la paz no se conseguía por la fuerza de las armas, se la compraba. Desde su estancia de “Los Cerrillos” Juan Manuel de Rosas lanzó un manifiesto al pueblo de Buenos Aires en octubre de 1820.
Por aquel entonces decía Juan Manuel de Rosas: “¿Hasta cuándo vagaremos de revolución en revolución? ¿Hasta cuándo el crimen será halagado por la impunidad? ¿Cuándo será el día en que los juramentos tengan algo de sagrado? ¿Cuándo el día en que las leyes serán respetadas? ¿Qué aún no son bastantes lecciones las lágrimas que lloramos? ¿Aún no son suficientes las vejaciones, las ignominias, las escenas de horror que hemos sufrido? (…) La unión, mis compatriotas, la santa unión. La patria nos la pide. La patria exige de nosotros este corto sacrificio: la patria agonizante clama que no la abandonemos por preferir a su existencia la de los odios y la anarquía. Sed generosos los que abrigáis algún resentimiento. Sin unión no hay patria, sin unión todo es desgracia: todo fatalidades, todo miserias. Ahora es la ocasión de que un acto de heroísmo pese más en los resentidos que el muy bajo de las rivalidades con injuria de la patria. Ahora es tiempo antes que cubierto con los escombros del edificio consagrado a la libertad y la independencia, vengamos a ser presa de lo que nos divide, halaga con política siniestra y tiende sus redes para dominarnos.” 1
Rodríguez firma con López un pacto en la estancia de Don Tiburcio Benegas, cerca del arroyo del medio, el 24 de noviembre de 1820. Por el tratado, López se comprometía a abandonar Buenos Aires y alejar de ambas provincias a quienes hicieran peligrar la paz. Esta cláusula estaba redactada casi exclusivamente para el chileno Carrera, quien marchará a unirse con Ramírez. Una cláusula secreta establecía la entrega de 25.000 cabezas de ganado a la provincia de Santa Fe para recuperar la maltrecha ganadería de la provincia. Como el gobierno no tenía recursos, Rosas asumió el compromiso de proveer las «vaquitas», promesa que concretará a lo largo de tres años con la ayuda de algunos amigos estancieros.
El 4 de diciembre de 1820 llegan a Buenos Aires comisionados regios enviados por Fernando VII para tratar de llegar a algún entendimiento con las ex colonias. El gobierno porteño les hace saber que sólo negociará sobre la base del reconocimiento de la independencia. Tres días más tarde los españoles dan por concluida la misión sin ningún resultado positivo.
Nombrado gobernador titular en abril de 1821 con “facultades extraordinarias sin límite de duración”, “protector de todos los derechos y conservador de todas las garantías”, Martín Rodríguez designó ministros a Manuel José García y a Bernardino Rivadavia. Este último manifestaría: “La provincia de Buenos Aires debe plegarse sobre sí misma, mejorar su administración interior en todos los ramos; con su ejemplo llamar al orden los pueblos hermanos; y con los recursos que cuenta dentro de sus límites, darse aquella importancia con que debía presentarse cuando llegue la oportunidad deseada de formar una nación”. 2
Tomás de Iriarte definía a Rodríguez como “un hombre vulgar, un gaucho astuto que tuvo buena elección de ministros y fue dócil para dejarse gobernar”.
El Pacto de Benegas distanció a López de Ramírez y Carrera y lo acercó a Buenos Aires. Ramírez entró en Santa Fe y fue derrotado por López en Coronda, el 26 de mayo de 1821. Allí se le unió Carrera y ambos marchan contra Bustos en Córdoba, quien los derrota en Cruz Alta el 16 de junio. Deciden separarse. Carrera huye hacia Chile y Ramírez va hacia el Chaco, pero es alcanzado por las tropas del lugarteniente de Bustos, Bedoya, y derrotado en San Francisco, cerca del Río Seco. El caudillo entrerriano logró huir pero quedó prisionera su compañera, doña Delfina. Ramírez volvió para rescatarla pero recibió un balazo en el pecho que le quitó la vida instantáneamente. Bedoya le mandó la cabeza de Ramírez a López, quien la hizo embalsamar y la colocó en una jaula sobre su escritorio.
Carrera es capturado en Punta Médano el 31 de agosto y entregado a las autoridades mendocinas. Es sometido a un consejo de guerra y fusilado el 4 de septiembre. Su cabeza y su brazo derecho son expuestos durante varios días en el cabildo mendocino.
El artículo segundo del Pacto de Benegas establecía la convocatoria a un Congreso Nacional en la provincia de Córdoba.
Pero los porteños demoraron el envío de sus diputados e hicieron todo lo posible para que el Congreso fracasara. El golpe de gracia vino de la mano del ministro Rivadavia que logró el retiro de los diputados de Buenos Aires del congreso cordobés en agosto de 1821. En septiembre Bustos debió admitir su fracaso. Afirma en un manifiesto a los argentinos que “no estando el país en el momento de recibir esa constitución, declárase fracasado y suspendido el congreso”.
Pero Buenos Aires quería quedarse muy tranquila de que la guerra interna no volvería a perturbar sus negocios. Esta fue una de las causas que la llevaron a impulsar la firma de un tratado con las provincias litorales. El Tratado del Cuadrilátero, firmado el 25 de enero de 1822 establecía una “paz firme, verdadera amistad y unión entre las cuatro provincias contratantes”. Se comprometían a la defensa conjunta en caso de un ataque exterior y por artículo tercero fijaban los límites divisorios de las provincias de Entre Ríos y Corrientes y de ésta con Misiones. El pacto “reservado” establecía indemnizaciones en ganado y dinero a las provincias de Santa Fe y Corrientes por parte de Entre Ríos a causa de los bienes perdidos por las acciones de Ramírez. La habilidad de los porteños hizo que la palabra “federación” no figurase en ninguno de los artículos del Tratado.
Buenos Aires con su aduana, celosamente conservada, con su situación privilegiada que la acerca, como a ninguna otra región, al mundo exterior, estaba decidida a volcar todos sus esfuerzos al fortalecimiento interno y al propio progreso.
Rivadavia había regresado de Inglaterra muy entusiasmado por las doctrinas económicas y políticas vigentes en la capital de la Revolución Industrial. Allí había conocido al ensayista político Jeremy Bentham y a través de él apreció las obras de Adam Smith, David Ricardo, Bacon, Locke y Newton. Dirá en carta a Bentham: “¡Qué grande y gloriosa es vuestra patria!, mi querido amigo. Cuando considero la marcha que ella sola ha hecho seguir al pensamiento humano, descubro un admirable acuerdo con la naturaleza que parece haberla destacado del resto del mundo a propósito”. 3
En ese momento la influencia británica en Buenos Aires era notable. En la nueva universidad, fundada por Rivadavia, se creó la cátedra de economía política, siendo su texto principal el libro de James Mill Elements of Political Economy.
En las escuelas primarias de todo el país se estableció el sistema lancasteriano y los libros de texto se obtenían de la firma R. Ackermann de Londres, que contrataba a españoles para traducir los libros ingleses para el mercado latinoamericano. Las reformas de Rivadavia incluían modificaciones radicales en el sistema económico tendientes a atraer inversores extranjeros, sobre todo británicos. En 1822 se estableció una bolsa de comercio y más de 200 comerciantes extranjeros asistieron a su inauguración. Ese mismo año se fundó el Banco de la Provincia de Buenos Aires. Tres de sus ocho directores eran ingleses al igual que el tenedor de libros de la entidad bancaria. Los billetes del banco y sus monedas se hacían en Londres.
Un comerciante inglés escribía entonces: “Los precios módicos de las mercancías inglesas, especialmente las adecuadas al consumo de las masas les aseguraron una general demanda en el momento de abrirse el comercio. Ellas se han hecho hoy artículos de primera necesidad en las clases bajas de Sudamérica: el gaucho se viste en todas partes con ellas. Tómense todas las piezas de su ropa, examínese todo lo que lo rodea y exceptuando lo que sea de cuero, ¿qué cosa habrá que no sea inglesa? Si su mujer tiene una pollera, hay diez probabilidades contra una de que sea manufacturada de Manchester. La caldera u olla en que cocina su comida, la taza de loza ordinaria en que la come, su cuchillo, sus espuelas, el freno, el poncho que lo cubre, todos son efectos llevados de Inglaterra. Cuanto más barato podamos producir estos artículos, tanto más consumo tendrá. Cada adelanto de nuestra maquinaria contribuye a la comodidad y bienestar de las clases más pobres de aquellos remotos países, al mismo tiempo que perpetúa nuestro predominio en sus mercados”. 4
Pero la situación de las Provincias ¿Unidas? difería enormemente de la europea. Aquí no había industrias, ni una burguesía con ganas de aplicar las nuevas técnicas del progreso y mucho menos de arriesgar sus seguras ganancias ganaderas en “aventuras industriales”. En definitiva las ideas de Rivadavia, que eran las del liberalismo progresista de principios de siglo, no tenían por estas tierras base de sustentación en una clase dirigente muy conservadora y desconfiada de las novedades. De todas maneras el ministro Rivadavia llevó adelante una serie de reformas que intentaron modificar la estructura del estado bonaerense y hasta la relación de éste con el poder eclesiástico.
Referencias:
1 Manifiesto de Juan Manuel de Rosas, en Ibarguren, Carlos, “Juan Manuel de Rosas”, Bs. As. , 1930
2 Mensaje de Rivadavia a la Legislatura porteña en 1821, en Mabragaña, Héctor, Los mensajes, T. II, pág. 189
3 Carta de Rivadavia a J. Bentham fechada el 25 de agosto de 1818, en Street John, Buenos Aires, Paidós, 1972.
4 Woodbine Parish, “Buenos Aires y las Provincias del Río de la Plata”, Bs. As. 1853.








domingo, 12 de noviembre de 2023

LUÍS GUILLERMO PATRICIO BARTHE. El neo egipcio funerario. El círculo solar alado.

LUÍS GUILLERMO PATRICIO BARTHE. El neo egipcio funerario. El círculo solar alado.

Fotos personales tomadas el 11 de noviembre de 2023
Este elemento simbólico y no meramente decorativo aparece frecuentedmente en los monumentos funerarios de este Cementerio. Su aparición no la podemos asociar en forma automática con los masones ya que para ello tendríamos necesidad de mayor información y no fundamentarla en una mera opinión. Tengo la sensación que estamos frente a una moda que impuso el descubrimiento de la tumba intacta del Faraón Tutankamon a principios del siglo XX.
Este símbolo tiene un largo proceso de conformación y de significados. Comenzó como un un halcón con sus alas desplegadas, posteriormente se lo representó con cuerpo humano y cabeza de halcón. Este círculo solar aparece también como atributo en la representación de otros dioses dentro del panteón egipcio. Se le agregó posteriormente a ambos lados serpientes cobras que también tienen carácter de protectoras, hasta finalmente tomar esta forma.
Como imagen asociada al sol tiene siempre una naturaleza protectora. Se lo denomina BEHDETY por ser una representación del dios del mismo nombre. Sus primeras representaciones aparecen en el Imperio Antiguo de Egipto en el siglo XXVII antes de nuestra era. Se entiende que es el dios del sol del mediodía, es decir, el sol en su esplendor. Se lo utilizó como amuleto protector. Su aparición frecuente en la Recoleta y no se lo puede asociar con la masonería tan simplemente. Es necesario tener mayor información porque es evidente que se lo utiliza como un símbolo que expresa el deseo de eternidad y a la vez de protección. En este monumento funerario de base neo clásica vemos una serie de elementos tomados del estilo neo egipcio.
Frente a esta obra de arte con un importante mensaje podemos mirar en primer lugar las puertas y ventanas que posiblemente han sido realizadas de forma artesanal. Pero el centro de nuestra mirada es la copia fiel del pectoral de MERERET, y en ella tenemos muchos elementos para estudiar.
También la diosa simbolizada como buitre NEKHEBET. Podemos considerar las distintas etapas del dios RA. En primer lugar el escarabajo que simboliza el sol del amanecer: KHEPRI-RA. Luego el disco solar que nos indica al sol en su curso diario: RA. HORAKHTY. Luego una figura antropomórfica con cabeza de carnero que simboliza al sol en su ocaso: ATUM-RA.
El círculo solar alado es una de los símbolos egipcias más antiguos ya que aparece en lo que se llama Antiguo Reino. Además de ser símbolo de realeza y divinidad es símbolo del alma y de su eternidad. Se le colocaba en templos y tumbas para recordar la eternidad del alma. También se lo consideró como símbolo protector. Todos estos significados tienen mucha relación con el objetivo de este monumento funerario.