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miércoles, 6 de abril de 2022

JOSÉ IGNACIO ANDRADE. Los muchos significados del ouroboro alado

JOSÉ IGNACIO ANDRADE. Los muchos significados del ouroboro alado.

Fotos personales tomadas el 2º de abril de 2022.
Es muy interesante perderse algunas veces en esos misteriosos pasillos sin salida que van en paralelo a la calle Junín. En el silencio y soledad de esos senderos y en medio de una interesante vegetación, he encontrado este monumento funerario en el que aparece el OUROBORO ALADO. Debo confesar que es la primera vez que veo este símbolo asociado con alas. Es para mi todo un descubrimiento. La historia y el simbolismo de esta serpiente que se muerde la cola es diverso, en general tiene que ver con aquel proceso en el que nada termina y todo recomienza en una secuencia de eternidad. Nada se pierde sino que todo se transforma. La fecha de 1867 nos indica la época de construcción de esta obra.
RECURSO.
SIMBOLO DEL URÓBOROS u OUROBOROS
El Uróboros, también Ouroboros, es un símbolo que muestra a un animal serpentiforme, engullendo su propia cola, conformando con su cuerpo una forma circular. En griego se denomina Ouroboros, « ουροβóρος », que quiere decir cola y borá (alimento), y en algunas de sus representaciones lleva por complemento la inscripción que dice: “el Uno es el Todo”, "Todo parte del Uno y vuelve al Uno, para el Uno, por el Uno y en el Uno".
Los Uróboros se remontan a los jeroglíficos hallados en la cámara del sarcófago de la pirámide de Unas (Egipto), en el 2,300 a. C
El texto más antiguo donde aparece es en la Chrysopoeia «fabricación del oro», un tratado alquímico del siglo II, escrito en Alejandría por Cleopatra. Muestra la inscripción griega εν το παν, hen to pan, «todo es uno», y aparece mitad blanco, mitad negro, mostrando la dualidad presente en todo.
Representación de la inmovilidad perfecta y del movimiento perfecto que se eleva al Infinito, donde se asientan el principio del fin y el fin del principio. Representa la naturaleza cíclica de las cosas, el esfuerzo eterno, la lucha eterna, o el esfuerzo inútil, el eterno retorno y otros conceptos percibidos como ciclos que comienzan de nuevo en cuanto concluyen. En un sentido más general simboliza el tiempo y la continuidad de la vida. Se usa como representación del renacimiento de las cosas que nunca desaparecen, solo cambian eternamente.
El Dragón que muerde su propia cola es símbolo del eterno ciclo que se verifica en todas las esferas del ser, y mucho más en la naturaleza. Es propio del pensamiento occidental la idea de que el progreso es indefinido y siempre hacia adelante, sin embargo, en otros sistemas filosóficos, como los orientales, se encuentra la idea de ciclos que se van perfeccionando, retornando eternamente hasta alcanzar la forma perfecta tras muchas fases erróneas
El ouroboros es el dragón o serpiente que queda encerrada sobre sí misma al morderse o «comerse» su propia cola, es el símbolo que representa la unión del principio ctónico de la serpiente (designa o hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo), y el principio circular del mundo celeste. Esto lo confirma el hecho de que en algunas imágenes es mitad negro y mitad blanco, significando la oposición de diversas nociones como el cielo y la tierra, el bien y el mal, el día y la noche, el yin y el yang, y de todos los valores que portan tales opuestos.
En un manuscrito de alquimia, el ouroboros posee la mitad negra —símbolo de la tierra—, en comunión con la otra mitad blanca moteada de puntos que representan las estrellas —el cielo—, aunado a la metáfora celeste del dragón. En la Alquimia, el Ouroboros simboliza la naturaleza circular de la obra del alquimista que une los opuestos: lo consciente y lo inconsciente. Siendo igualmente un símbolo de purificación, que representa los ciclos eternos de vida y muerte.
Sabemos que la serpiente al cambiar de piel se rejuvenece constantemente, es el símbolo más significativo y complejo de todos los símbolos animales, y tal vez el más antiguo: combina lo masculino y lo femenino, es la fuerza primitiva de la vida, emblema de la divinidad creadora misma.
El Ouroboros representa el «círculo» en su materialización en la figura del animal del eterno retorno , pues sugiere que al fin le corresponde un nuevo comienzo en constante repetición, que el final de un camino o de un proceso significa un nuevo principio; de la imagen del círculo del animal que se cierra, resulta una expresiva metáfora de una repetición cíclica que significa la circulación de los tiempos, el fin de los mundos y nuevas creaciones, del morir y del renacer, en síntesis: la eternidad, ya simbolizada de antemano por el simple círculo.
El mito del Ouroboros, que encierra las ideas de movimiento, continuidad, autofecundación, el tiempo y la continuidad de la vida, apareció por primera vez en Egipto tanto en los sarcófagos del Imperio Nuevo como en el Libro de los Muertos, indicando el curso cósmico en un tiempo infinito; como símbolo de la eternidad fue adoptado también por la alquimia y la francmasonería, pero también se encuentra en el arte sepulcral cristiano, en el arte del Benín, en un sello de la Sociedad Teosófica, el Codex Marcianus, y en el Libro de Lambspring, entre otros.
En el Libro de Lambspring, filósofo antiguo noble, doctor y estudiante entusiasta de la medicina, escribió unos versos respecto a la piedra filosofal, ilustrados con un ouroboros:
El mercurio se precipita o se sublima, se disuelve en su propia agua propicia, y después una vez más se coagula.
Un dragón salvaje vive en el bosque,
el más venenoso él es, con todo no careciendo nada:
Cuando él ve los rayos del sol y de su fuego brillante,
él dispersa al extranjero su veneno,
y vuela hacia arriba tan ferozmente
que ninguna criatura viva puede estar de pie ante de él,
ni incluso el Basilisco lo iguala.
Él quien posee la habilidad de aniquilar, astutamente
que ha escapado de todos los peligros.
Aun todo el veneno, y colores son multiplicados
en la hora de su muerte.
Su veneno se convierte en la gran medicina.
Él consume rápidamente su veneno,
él devora su cola venenosa.
Todo esto se realiza en su propio cuerpo,
del cual fluye enseguida el bálsamo glorioso,
con todas sus virtudes milagrosas.
He aquí que todos los sabios se alegran en voz alta
Los Instructores de las emergentes razas de la Humanidad se llamaron a sí mismos Dragones, adoptaron al Dragón occidental como emblema de su soberanía sobre los elementos de la naturaleza y de su sujeción al culto solar. Los que seguían el camino lunar adoptaron a la serpiente como su símbolo.
En realidad, la serpiente y el dragón siempre han sido uno, ya que ella termina adquiriendo alas al sublimarse, y entonces se convierte en el dragón alado, y éste devendrá en el Ouroboros, el dragón que muerde su propia cola, símbolo del Infinito.
El Ouroboros es el vínculo de unión entre lo interno y lo externo en el Alma del Alquimista, y una forma de representar el tránsito del Kronos (tiempo lineal-secuencial) al Kairós (tiempo en espiral).
El Ouroboros es el Aion, el Eón, la Eternidad, el Eterno Ahora sublimado y exaltado hasta su punto más elevado. Es la Fuente de la que Todo procede, y a la que Todo debe volver; el Uno en Todo y el Todo en Uno
El Yin y Yang es un concepto fundamentado en la dualidad de todo lo existente en el universo según la filosofía oriental, en la que surge. Describe las dos fuerzas fundamentales aparentemente opuestas y complementarias, que se encuentran en todas las cosas. En todo se sigue este patrón: luz/oscuridad, sonido/silencio, calor/frío, movimiento/quietud, vida/muerte, mente/cuerpo, masculino/femenino, etc. El yin es el principio femenino, la tierra, la oscuridad, la pasividad y la absorción. El yang es el principio masculino, el cielo, la luz, la actividad y la penetración.
Según esta idea, cada ser, objeto o pensamiento posee un complemento del que depende para su existencia y que a su vez existe dentro de él mismo. De esto se deduce que nada existe en estado puro ni tampoco en absoluta quietud, sino en una continua transformación. Además, cualquier idea puede ser vista como su contraria si se la mira desde otro punto de vista. En este sentido, la categorización sólo lo sería por conveniencia. Estas dos fuerzas, yin y yang, serían la fase siguiente después del Taiji o Tao, principio generador de todas las cosas, del cual surgen.
Compilado y organizado por el Dr. Fernando Durand Mejía, Lima - Perú  






miércoles, 7 de octubre de 2020

GENERAL JOSÉ MARÍA PIRÁN. EL SÍMBOLO DEL OURÓBORO

 GENERAL JOSÉ MARÍA PIRAN.

Fotos personales tomadas el 29 de septiembre de 2020.

Es interesante destacar que debajo del busto del General encontramos el símbolo del ouróboro que también encontramos bajo la denominación de uróboros, que es un signo muy significativo representado por una serpiente o un dragón en posición circular en la cual se muerde la cola de sí misma. Su significado es explicitamente la naturaleza cíclica de la realidad y como toda estructura circular en este cementerio nos remite a la idea del eterno retorno. Como mensaje que comunican esta obras de arte nos invitan a pensar como gran consuelo que el ciclo de la vida nunca tiene fin sino que es un primaveral recomienzo y su continuidad consiste en una transformación y constante renacer. También su mensaje nos invita a pensar en la naturaleza cíclica del tiempo en el cual el presente asocia en forma dinámica el pasado y el futuro.
RECURSO.
José María Pirán (nació en Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata; 12 de agosto de 1804-falleció en Buenos Aires, Argentina; 25 de agosto de 1871) fue un militar argentino que participó en la guerra del Brasil y en las guerras civiles de su país.
Guerra del Brasil y los años de Lavalle
Hijo de un rico comerciante y miembro del Consulado de Comercio de Buenos Aires, estudió en la Academia de Matemáticas de Buenos Aires, donde se recibió de oficial de artillería.
Se enroló en 1824 en un batallón de artillería, e hizo la campaña de la guerra del Brasil como capitán de ese cuerpo, a órdenes del coronel Iriarte, junto a quien combatió en la batalla de Ituzaingó.
Fue el jefe de la artillería del ejército con el que el general Fructuoso Rivera ocupó las Misiones Orientales.
Regresó a Buenos Aires junto al general Juan Lavalle, a órdenes de quien participó en la revolución del 1 de diciembre de 1828, en que fue derrocado Manuel Dorrego. Fue el subjefe de la artillería de Lavalle en la batalla de Navarro, y también combatió en la batalla de Puente de Márquez.
Después de la caída de Lavalle, permaneció en Buenos Aires hasta enero de 1831, en que se unió a la campaña de su jefe y de Ricardo López Jordán (padre) a Entre Ríos. Permaneció en el Uruguay, dedicado al comercio de ganado.
En 1837 se unió a las fuerzas de Rivera en su segunda revolución contra el presidente Manuel Oribe, y fue el jefe de su artillería en la batalla de Palmar. También combatió contra la invasión de Pascual Echagüe en la batalla de Cagancha y ayudó en la invasión de Lavalle a Entre Ríos, peleando en la batalla de Yeruá. Pero regresó al Uruguay después del fracaso en unir Entre Ríos a la campaña libertadora.
Jefe de la artillería de Paz
En 1841 se presentó con una recomendación del coronel Juan Madariaga al general Paz, que organizaba el ejército correntino. Paz lo propuso como jefe de la artillería, pero Pirán no aceptó las condiciones que imponía el general. Se retiró a un pueblo correntino, tiempo durante el cual, Paz venció a Echagüe en Caaguazú.
Cuando los unitarios estaban avanzando sobre Entre Ríos, Pirán volvió a presentarse a Paz, que lo nombró su jefe de artillería. Pero cuando Paz y el gobernador Pedro Ferré se pelearon en Paraná, Pirán regresó a Corrientes con el primero, que lo nombró su comandante de artillería y lo ascendió a coronel. No peleó en batalla de Arroyo Grande, pero igualmente esa derrota le obligó a huir con Ferré a Paraguay y Brasil.
Pasó después a Montevideo, donde se puso nuevamente a órdenes de Paz. Evidentemente Paz lo consideraba el mejor jefe de artillería a su disposición, a pesar de que en sus Memorias lo trató con desprecio. Por ello participó en la defensa de la ciudad frente al sitio que le impuso Oribe.
Acompañó a Fructuoso Rivera en su campaña a Paysandú, en 1846, y cuando ésta fue recuperada por el ejército blanco, regresó a la ciudad sitiada. Pasó los siguientes cuatro años sin destino militar.
Caseros y el 11 de septiembre
Se unió al ejército de Justo José de Urquiza en 1851, y fue el jefe de la artillería argentina en la batalla de Caseros; uno de los oficiales a sus órdenes era Bartolomé Mitre. Después de la batalla fue ascendido a general. Permaneció en Buenos Aires como jefe de la artillería de las fuerzas entrerrianas y correntinas acantonadas en la ciudad.
Fue el jefe nominal de las fuerzas militares que dieron el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1852 y el responsable de sobornar a los oficiales y tropas implicadas en el movimiento.
A partir de ese día, Buenos Aires se separó por nueve años del resto del país. El gobernador Pinto lo nombró su ministro de guerra, pero tuvo muy malas relaciones con su sucesor, el gobernador Valentín Alsina. Participó en la defensa contra el sitio de Buenos Aires por Hilario Lagos, pero el papel protagónico que asumió su ex subordinado Mitre lo fue dejando de lado.
Los últimos años
En 1856 formó parte del Consejo de Salvación Pública, un organismo dedicado a plantear una estrategia para enfrentar a los malones de los pampas de Calfucurá. El Coronel era un acérrimo odiador de los indios y fue separado del cargo y el consejo disuelto por sus macabros métodos que ofendían la moral y las buenas costumbres.
Sintiéndose ofendido por el gobierno, Pirán abandonó la provincia y pasó a Paraná, donde fue elegido diputado, luego embajador ante el gobierno porteño y, poco después, senador nacional. Poco después de Cepeda, en 1859, fue embajador ante el gobierno porteño, pero el gobernador Alsina lo rechazó y lo dio de baja del ejército porteño, por colaborar con el gobierno de la Confederación. Fue convencional constituyente en 1860.
Pasó sus últimos años en Buenos Aires, condenado por la opinión pública por los juicios que dejó en sus Memorias el general Paz, que consideraba a casi todos sus contemporáneos como inferiores a él.
Sus restos mortales descansan en el Cementerio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires.
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Mar%C3%ADa_Pir%C3%A1n